domingo, 8 de enero de 2017
¿Cómo supero la irratibilidad y la frustación que pueden aparecer al dejar de fumar?
Entre el 50% y el 80% de las personas que dejan de fumar presentan sentimientos de irritabilidad, enojo y frustración a la semana siguiente de abandonar el consumo. Suelen comenzar durante las primeras 24 horas, se mantienen de forma intensa durante las dos primeras semanas y, a partir de ese momento, van disminuyendo progresivamente hasta desaparecer.
Durante este proceso puedes sentirte que estás siendo privando de algo, por lo que hasta las cosas más insignificantes te pueden molestar. Es normal sentirse más impaciente e irritable, tener menos capacidad para tolerar los comportamientos de los demás, rendirse en ciertas tareas más rápido de lo normal y, en general, tener más discusiones con las personas más cercanas.
¿SABES POR QUÉ TE SIENTES ASÍ?
La nicotina estimula una importante producción de sustancias químicas a nivel cerebral: epinefrina, norepinefrina, dopamina, arginina, vasopresina, betaendorfina y acetilcolina. Estas se relacionan con estar alerta, reducción del dolor, aprendizaje, placer, etc. Cuando dejas de fumar, se produce un cambio temporal en la química de tu cerebro. Estos cambios pueden hacer que experimentes emociones negativas como irritabilidad y frustración.
Además de todos estos aspectos fisiológicos, muchos fumadores utilizan también el consumo de tabaco como forma de aliviar un estado emocional de desagrado, tensión o frustración. Por eso, al dejar de fumar hemos de aprender otras respuestas alternativas para controlar esos desequilibrios.
ESTO ES LO QUE PUEDES HACER:
Trata de mantener siempre la calma. Aunque te suene simplista, contar hasta diez te puede ayudar a restaurar la tranquilidad.
Aléjate durante un momento del lugar o del foco que te genera tensión.
Repítete afirmaciones sencillas y realizables como ‘puedo controlar esto’ o ‘soy capaz de calmarme sin fumar’.
Haz ejercicios con la cara. Abrir la boca y mover la mandíbula no sólo te relajará los músculos de la cara, también los de la parte alta del cuello. Sentirás más tranquilidad.
Pon las cosas en perspectiva. Pregúntate: ¿Esto que me genera tanto enfado tendrá importancia dentro de unas semanas, meses o años? Te ayudará a darte cuenta de si realmente merece la pena darle tantas vueltas.
Evita en lo posible situaciones y personas que sabes que pueden resultarte irritantes. Será mejor para ti evitarlas durante un tiempo antes de llegar a un enfrentamiento.
Visualiza tu “lugar feliz”. Imagínate en un escenario real o imaginario que te resulte relajante. El patio en el que jugabas de pequeño, una playa, una isla desierta, cualquier lugar que te haga sentir en paz. Concéntrate en imaginar cada detalle de ese sitio.
Haz ejercicio. La actividad física puede ofrecer una salida a las emociones, especialmente si estas continuamente a punto de estallar. Caminar, correr, nadar, levantar pesas o simplemente subir y bajar las escaleras te permitirá sacar la adrenalina sin confrontarte a nadie y sin necesidad de fumar.
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