domingo, 8 de enero de 2017



Lograr dejar de fumar.



Profundizaremos más sobre el post de dejar de fumar ya que ha tenido mucha audiencia investigaremos mas sobre como dejar de fumar conoceremos más técnicas y consejos, ya que el dejar de fumar conlleva a una fuerte abstinencia y desencadena muchos estados de ánimo y momentos negativos para nuestro organismo, vamos a sacar toda la información que podamos para conseguir
dejar de fumar, intentaremos descubrir cuantas formulas hay para el objetivo de dejar el tabaco pues es algo que si se consigue tendremos mejor calidad de vida ya que el tabaco produce mucho empeoramiento en nuestro organismo, bueno pues si estas decidido a dejar de fumar vamos con ello a descubrir todas las técnicas que allá, yo lo estoy intentando y e reducido mucho los cigarros que fumaba pero ya lo que pretendo es dejarlo por completo y es duro no será una cosa fácil pero se puede conseguir conque vamos a por todas y suerte para todos los que lo queremos dejar el tabaco.


                                                       



sábado, 7 de enero de 2017


Vida saludable


Los buenos hábitos de salud pueden permitirle evitar una enfermedad y mejorar su calidad de vida. Las siguientes medidas le ayudarán a sentirse y vivir mejor.
Hacer ejercicio en forma regular y controlar el peso.
No fumar.
NO tomar mucho alcohol y evitarlo por completo en caso de tener antecedentes de alcoholismo.
Utilizar las medicinas recetadas por su proveedor de atención médica según las instrucciones.
Consumir una dieta saludable y equilibrada.
Cuidar los dientes.
Controlar la hipertensión arterial.
Seguir buenas prácticas de seguridad.

EJERCICIO

El ejercicio es un factor clave para mantenerse saludable. El ejercicio fortalece los huesos, el corazón y los pulmones, tonifica los músculos, mejora la vitalidad, alivia la depresión y ayuda a conciliar mejor el sueño.

Hable con su proveedor antes de comenzar un programa de ejercicios si tiene problemas de salud como obesidad, hipertensión o diabetes. Esto ayuda a garantizar que el ejercicio sea seguro y que usted le saque el mejor provecho.

TABAQUISMO

El consumo de cigarrillo es la principal causa evitable de muerte en Estados Unidos. Una de cada 5 muertes cada año es el resultado directo o indirecto del tabaquismo.

La exposición indirecta al humo del cigarrillo puede causar cáncer pulmonar en personas que no fuman. La exposición indirecta a este humo también está ligada con enfermedades cardíacas.

Nunca es demasiado tarde para dejar de fumar. Hable con su proveedor sobre medicinas y programas que le puedan ayudar a dejar de fumar.

CONSUMO DE ALCOHOL

El consumo de alcohol cambia muchas funciones cerebrales. Afecta en primera instancia las emociones, el pensamiento y el juicio. Con la ingestión continua de alcohol, se afecta el control motor, produciendo mala pronunciación al hablar, reacciones más lentas y pérdida del equilibrio. Tener una cantidad más alta de grasa corporal y beber con el estómago vacío aceleran los efectos del alcohol.

El alcoholismo puede llevar a que se presenten enfermedades como:
Enfermedades del hígado y del páncreas
Cáncer y otras enfermedades del esófago y el tracto digestivo

Daño al miocardio
Daño cerebral
NO tome alcohol durante el embarazo. El alcohol puede causar daño serio al feto y llevar a que se presente el síndrome de alcoholismo fetal.

Los padres deben hablar con sus hijos acerca de los efectos peligrosos del alcohol. Consulte con su proveedor si usted o alguien cercano tiene un problema con el alcohol. Muchas personas cuyas vidas han resultado afectadas por el alcohol se benefician al formar parte un grupo de apoyo para el alcoholismo.

CONSUMO DE DROGAS Y MEDICINAS

Las drogas y las medicinas afectan a las personas de diferentes formas. Siempre coméntele a su proveedor acerca de todas las drogas que se estén tomando, incluso medicinas de venta libre y vitaminas.
Las interacciones de drogas pueden ser peligrosas.
Las personas mayores deben ser muy cuidadosas acerca de las interacciones cuando están tomando muchas medicinas.
Todos sus proveedores deben conocer todas las medicinas que usted está tomando. Lleve la lista consigo cuando asista a chequeos y tratamientos.
Evite el consumo de alcohol mientras esté tomando medicinas, ya que esto puede causar problemas serios. La combinación de alcohol y tranquilizantes o analgésicos puede ser mortal.

Las mujeres embarazadas no deben tomar ningún fármaco o medicina sin consultar con el médico, ni siquiera las medicinas de venta libre. El feto es más sensible al daño de las drogas durante los primeros 3 meses. Coméntele a su proveedor si usted ha estado tomando cualquier droga antes de quedar embarazada.

Siempre tome las medicinas en la forma como se las recetaron. Tomar cualquier droga en una forma distinta a la recetada o tomar demasiado puede causar serios problemas de salud y se considera drogadicción. El abuso y la adicción no están asociados solamente con las drogas "ilícitas".

Las drogas legales como laxantes, analgésicos, aerosoles nasales, píldoras para adelgazar y medicinas para la tos también se pueden usar de forma indebida.

La adicción se define como el uso continuo de una sustancia aunque esté experimentando problemas relacionados con su consumo. Simplemente necesitar un fármaco (como un analgésico o un antidepresivo) y tomarlo como se la recetaron no es una adicción.

MANEJO DEL ESTRÉS

El estrés es normal. Puede ser un gran motivador y sirve en algunos casos. Sin embargo, demasiado estrés puede ocasionar problemas de salud como insomnio, malestar estomacal, ansiedad y cambios del estado de ánimo.
Aprenda a reconocer los factores que son más propensos a causarle estrés en su vida.
Es posible que usted no pueda evitar todo el estrés, pero conocer la fuente puede ayudarlo sentir que tiene el control.
Cuanto más control sienta usted que tiene sobre su vida, menos dañino será el estrés en su vida.

OBESIDAD

La obesidad es una preocupación de salud grave. El exceso de grasa corporal puede sobrecargar el corazón, los huesos y los músculos. También puede incrementar el riesgo de padecer hipertensión arterial, accidente cerebrovascular, venas varicosas, cáncer de mama y enfermedad de la vesícula biliar.

La obesidad puede ser causada por comer demasiado y consumir alimentos malsanos. La falta de ejercicio también inflye. Los antecedentes familiares también pueden ser un riesgo para algunas personas.

DIETA

Seguir una dieta equilibrada es importante para tener una buena salud.
Escoja alimentos con un contenido bajo de grasas saturadas y grasas trans, al igual que poco colesterol.
Reduzca la ingesta de azúcar, sal (sodio) y alcohol.
Consuma más fibra, que se puede encontrar en frutas, verduras, legumbres, productos de granos enteros y nueces.

CUIDADO DENTAL

La buena higiene dental puede ayudarle a mantener los dientes y encías sanos toda una vida. Es importante que los niños adquieran buenos hábitos dentales desde pequeños. Para tener una higiene dental apropiada:
Cepíllese los dientes dos veces diarias y utilice el hilo dental diariamente.
Utilice una pasta dental con fluoruro.
Hágase chequeos dentales regulares.
Limite su consumo de azúcar.
Use un cepillo de dientes con cerdas suaves. Reemplace el cepillo dental cuando las cerdas comiencen a doblarse.
Pídale al odontólogo que le muestre las formas apropiadas de cepillarse y usar el hilo dental.

Conoce la enfermedad mental: Trastorno Límite de la Personalidad

Se puede tener una vida normal con trastorno limite de la personalidad.

TLP, ¿un trastorno de por vida?


Dra. Marina AVERBACH Y Luis TESZKIEWICZ.

Gracias a los medios de comunicación, cualquier persona interesada puede saber hoy que muchos diagnósticos, como las adicciones, las psicosis, los Trastornos Bipolares, pueden mejorar con el tratamiento pero que, al menos con los métodos de los que disponemos hasta el presente, no son trastornos curables, esto es, que quien los padece y sus familias tienen que aprender a convivir con el trastorno. Muchos pacientes diagnosticados de TLP se preguntan si ellos se encuentran en el mismo caso.

En realidad, en muchos casos de TLP y luego de un tiempo variable de tratamiento, nos vemos forzados a modificar la presunción diagnóstica, y no siempre porque ese diagnóstico haya sido erróneo. No es infrecuente que, una vez resueltos los síntomas más acuciantes y reducida la ansiedad que éstos conllevan, emerjan otros cuadros subyacentes, enmascarados hasta entonces por la tempestad sintomática. Circunstancia que se ve confirmada por el hecho de que el TLP es un trastorno de juventud, que suele mejorar con los años y que, en general, no se prolonga más allá de la 3ª o 4ª década de vida. Para mostrar lo que queremos decir recurriremos a un par de ejemplos clínicos.

Por razones de discreción no daremos nombres reales ni datos precisos, por lo que necesitaremos de la confianza del lector para aceptar nuestras conclusiones.

José tiene 24 años, no estudia ni trabaja y se pasa el día viendo TV sumido en sus propias ensoñaciones. A los 15 años tuvo una crisis diagnosticada como psicosis tóxica por cannabis. Desde entonces ha padecido sentimientos de vacío e insatisfacción de los que pretende escapar imaginando planes irrealizables, que ni siquiera se esfuerza por llevar a la práctica. Reacciona a la frustración con consumo excesivo de diversas drogas, estallidos emocionales, arranques de ira extrema y conductas violentas que, en forma cíclica, provocan intervenciones policiales e ingresos psiquiátricos.

Cuando se calma recibe el alta y el ciclo recomienza. Los padres atribuyen la mayor parte de las dificultades de José al consumo de drogas, por lo que ha sido sometido ha distintos tratamientos de desintoxicación sin ningún resultado. Sus síntomas coinciden con los del TLP: relaciones personales inestables, impulsividad, inestabilidad afectiva, respuesta agresiva a la frustración, ira inapropiada, trastornos de identidad, sentimientos crónicos de vacío, incapacidad de planificación. Todas las terapias intentadas hasta el momento han sido infructuosas y ésta tampoco parece ser muy prometedora, ya que él no parece dispuesto a colaborar, sólo viene forzado por los padres que, naturalmente, están desesperados. José se considera diferente, pero no enfermo, “los enfermos son mis padres, que no me dejan vivir mi vida”. La culpa de su falta de logros es siempre de los otros, preferentemente de sus padres.

Ciertas características de su personalidad (verborrea, aceleración del habla, expresión mediante metáforas no siempre comprensibles para el interlocutor, megalomanía) nos llevan a modificar su medicación, recurriendo al Litio, un estabilizante del estado del ánimo especialmente indicado en los Trastornos Bipolares. Al mismo tiempo, en una entrevista familiar se establece un acuerdo: José volverá a vivir con sus padres, éstos no lo ingresarán ni forzarán a un tratamiento hospitalario de desintoxicación que él rechaza y dejarán de presionarlo durante un tiempo con el estudio o el trabajo para dar un espacio a su terapia y a que él mismo se haga responsable de su situación., a cambio José se compromete a intentar facilitar la convivencia, cumplir ciertas normas mínimas, dejar de consumir drogas y someterse a controles toxicológicos regulares para demostrar que cumple con su parte del acuerdo (algo ha lo que se había negado hasta el momento).

El cambio es espectacular. José se muestra menos agresivo y con un humor más estable. Aumenta su capacidad reflexiva, reconoce la irrealidad de sus fantasías y la carencia de todo plan para llevarlas a cabo, toma conciencia de que ha vivido en una nube, empieza a buscar una formación profesional que se adecue tanto a sus preferencias como a la realidad. Claro que esta toma de consciencia no es sin sufrimiento: emergen una angustia, tristeza y sentimientos de culpa que hasta el momento no se habían manifestado.

María, 38 años, tiene una larga trayectoria como paciente psiquiátrica y psicoterpéutica, en algunos casos con profesionales reconocidos y de probada capacidad. Ha sido diagnosticada ya hace años como TLP y es así como se presenta. Y efectivamente cumple, y hasta en exceso, los criterios diagnósticos del DSM (7 sobre 5 requeridos):

1º- Relaciones personales inestables con alternancia de idealización y desvalorización.
2º- Impulsividad.
3º- Inestabilidad afectiva con alternancia de alegría, tristeza e irritabilidad.
4º- Ira inapropiada que da lugar a frecuentes discusiones y peleas.
5º- Trastornos de identidad con errónea percepción de sí misma y sus deseos.
6º- Sentimiento crónico de vacío.
7º- Esfuerzos por evitarlo, tan titánicos como ineficaces.).

Su trastorno es diagnosticable como TLP también según los criterios del IEC (6 sobre 3 requeridos para el diagnóstico):

1-Impulsividad.
2-Ánimo inestable.
3-Incapacidad de planificación.
4-Respuesta agresiva, o autoagresiva, a la frustración.
5-Alteración de la imagen de sí misma y sus deseos.
6-Relaciones tan intensas como inestables)

Su síntoma más manifiesto o, al menos, el que ella misma nos ofrece como tal, es la impulsividad y promiscuidad sexual, por las que ella se califica de zorra y otros epítetos igualmente denigratorios. Lo primero que le señalamos es que la consulta no es un confesionario y que no vamos a juzgar moralmente su conducta sexual.

Emerge entonces el carácter compulsivo e insatisfactorio de su vida sexual: no busca en ella amor (o lo busca mal, ya que no lo obtiene) ni placer; se entrega a hombres que la denigran más por impulso que por deseo; puede alcanzar el orgasmo, pero una vez concluida la relación la invaden sentimientos de culpa, vacío y angustia.

Decidimos entonces atender al carácter patológico, sintomático, de una sexualidad que, más allá de su intensidad o frecuencia, la hace infeliz, sin ninguna intención moralizante. Y le pedimos que ella haga lo mismo, y que deje de usar palabras feas para referirse a sí misma. En un tiempo relativamente breve aprende a no responder siempre al deseo del otro, a decir “no” cuando cree que la relación no le resultará satisfactoria, que no la hará más feliz, sobre todo con hombres que no la respeten, que no la reconozcan en su integridad de ser humano. El no responder a su expectativa de condena moral la ayuda a interrumpir un cortocircuito de acting-out y autocastigo (sentimiento de culpa) que conduce fatalmente a un nuevo acting y una nueva culpa, relanzando el ciclo.

Restringida su actividad sexual, no por razones morales sino porque uno debe intentar evitar aquello que no le hace bien, revalorizada por sí misma, María comienza a cuestionar su idealización ambivalente del macho ibérico y su terapia se abre a otros problemas: tendencia al acting, intensa ambivalencia afectiva, reivindicación de una compensación por las injusticias padecidas en la infancia. Deja entonces de cumplir el mínimo de criterios diagnósticos requeridos por el canon y emerge un Trastorno de Personalidad Histriónica, oculto hasta entonces por síntomas más tempestuosos.

Personalmente creo que aún cuando cumplía los criterios diagnósticos del TLP cumplía también con los de un diagnóstico muy anterior de la psiquiatría clásica (tan olvidada y tan útil muchas veces): el de Neurosis Histérica, que parece gozar de peor prensa entre pacientes y familiares que el supuestamente más grave TLP, porque suelen confundir la histeria con la manipulación o con un insulto.

Si el diagnóstico de TLP sirvió en su momento a María para nombrar su malestar y dejar de sentirse un bicho raro, la puesta en cuestión de ese mismo diagnóstico le ha permitido dejar de verse a sí misma como un caso, como una enferma, para comenzar a considerarse como una persona con dificultades psicológicas, primer paso para hacerse responsable de su actitud en la vida y los problemas que esta actitud le produce. Continuamos el tratamiento con antidepresivos y psicoterapia dinámica.

La psicoterapia no es un jardín de rosas ni obra milagros. José y María continúan luchando en sus terapias y sus vidas con sus trastornos, sus síntomas, sus problemas y, de vez en cuando, sufren una recaída. Pero las situaciones han perdido parte de su dramatismo, y esto porque empiezan a vislumbrar que sus trastornos no son una condena a perpetuidad y comienzan a intuir una salida. También para la familia de José ha disminuido la angustia. A la familia de María le resulta más difícil reconocer los progresos logrados por ella, permanecen atados a una imagen ya formada; puede que con el tiempo lleguen a acompañarla, o puede que tenga que seguir sola en este camino. El tiempo lo dirá.

Cada vez llegan más casos a las consultas con síntomas que, en principio, coinciden con el TLP. Creo que como consecuencia de la realidad en que vivimos, con una creciente exigencia de adaptabilidad individual que pone a prueba permanentemente nuestros recursos internos, cada vez llegarán más.

En el cuaderno informativo de ACAI-TPL se los caracteriza, entre otras cosas, por ser “personas, en su mayoría jóvenes, que sufren de una especie de caos personal, que a veces les lleva a poner en peligro su vida”. “Intentan combatir su angustia y el miedo que la conciencia de esta situación les produce, aferrándose en una relación “quasi-simbólica” con cualquier persona, grupo, sectas y también con la droga, el sexo, el juego, etc.”. “Los que se “enganchan” a las drogas van a parar a centros de toxicómanos, pero “en voz baja” le confiesan al terapeuta que toman la droga para intentar evadirse de su angustia y de su caos personal”. ¿ Pero no es esto lo que les ocurre a todos o casi todos los jóvenes que se enganchan a las drogas? ¿Las drogas y el alcohol no son siempre un intento fallido de automedicación? , ¿la necesidad de disponer siempre al alcance de la mano de un objeto para evadirse de la angustia?. Esta constatación clínica ha llevado a ciertos psiquiatras de la Ego Psicology americana a postular que todo drogadicto es un bordeline (trastorno límite). Es más, la excelente descripción de ACAI-TLP que podéis encontrar en su web ¿no describe a un cada vez más amplio sector de la juventud occidental y, como consecuencia de la globalización, mundial?.

Como dice Foucault, cada época histórica ha desarrollado sus propias patologías mentales. ¿No será el TLP, y en general los trastornos narcisistas, por complejas causas sociales y psicológicas, un mal característico del tiempo que nos toca vivir? No quiero con esto negar, todo lo contrario, la existencia de patologías individuales y diagnósticos que permiten agruparlos y orientarnos, a condición de que estos diagnósticos no sean compartimentos estancos en los que encerrar a nuestros pacientes y que estemos siempre abiertos a los cambios que se produzcan a lo largo del tratamiento.

Los diagnósticos no son verdades absolutas sino herramientas útiles para nuestro trabajo. Consecuentemente, la categoría por la que debemos evaluarlos es la de su utilidad. ¿Para qué sirve un diagnóstico o una presunción diagnóstica? Para guiarnos a los profesionales en la elección de la medicación más apropiada y en la dirección de la cura terapéutica.

Pero el TLP, a diferencia del trastorno bipolar por ejemplo, carece, al menos por el momento, de una medicación específica (antidepresivos, ansiolíticos, estabilizantes del estado de ánimo e incluso ciertos antipsicóticos pueden usarse dependiendo de los síntomas).

También se han propuesto diversas técnicas psicoterapéuticas específicas para estos trastornos pero, como dice el psiquiatra y psicoanalista norteamericano Harold Searles, que fue el primero en proponer, (en 1965) una terapia específica para los TLP, otros paciente que padecen diferentes trastornos también podrían beneficiarse de estas técnicas. ¿ Para qué les sirve a los paciente y a sus familias? Para poder nombrar lo que les sucede, para encontrar una causa que ordene la situación; para reducir la culpabilización del sujeto, designado ahora como enfermo, padeciendo de una enfermedad reconocida por la ciencia; para reconocerlo como víctima de un trastorno mental y no simple victimario de la familia, su pareja, sus amigos; para generar la expectativa de, una vez hallada la enfermedad, encontrar también su cura.

Pero también puede producir efectos no deseados: desreponsabilizar al sujeto, que ya no se siente responsable de sus actos porque el responsable es el trastorno; encerrar al enfermo en su enfermedad, desconociendo así sus pensamientos, preferencias, deseos, reivindicaciones, que dejan de ser los suyos para ser considerados efectos de su enfermedad.

El diagnóstico que nos ocupa puede tener también otra utilidad, que podríamos llamar institucional: para reunir a pacientes y familias y reclamar en forma conjunta al Estado recursos prometidos por la Reforma Psiquiátrica pero de los que aún hoy carecemos: Terapias de Grupo, Hospitales de Día, Alojamientos para cuando en una situación de crisis se hace necesario separar temporalmente al paciente y su familia, Unidades específicas de Ingresos Breves que no los fuercen a compartir esos ingresos con pacientes psicóticos, algo que puede resultar contraproducente dada la labilidad sintomática de los TLP. De hecho, ya el parlamento de Andalucía está elaborando un proyecto de ley para TLP que puede llegar a ser de utilidad.

Conclusiones:

Muchos pacientes llegan a la consulta ya diagnosticados, o auto diagnosticados, como TLP. La mayoría, no todos, son casos graves por el grave sufrimiento que padece el paciente y el que provoca en su familia; pero suelen ser muy diferentes entre sí.

En muchos casos, aunque no siempre, éste diagnóstico es correcto. Pero no todos los diagnósticos son compartimentos estancos y definitivos. Los TLP, con el tiempo y un tratamiento adecuado, pueden remitir, reduciendo el sufrimiento y dando lugar a la emergencia de otro trastorno subyacente.

Por otro lado, psiquiatras y psicoterapeutas no atendemos casos, ni enfermedades, ni trastornos, sino seres humanos particulares, complejos, no reductibles a ningún diagnóstico. Todo caso es extraordinario porque todo sujeto es único, irrepetible. Pretendemos escuchar a esta persona, ese ser humano concreto, su malestar, partiendo de la premisa de que es un caso excepcional porque es un individuo particular, al que no podremos abarcar con ningún diagnóstico, por más categorías diagnósticas que creemos.

Madrid, 1º de junio de 2.005
Este artículo ha sido redactado por profesionales con más de 25 años de experiencia en el sector de psicología y psiquiatría. Tenemos gabinetes en Majadahonda y Madrid Centro. Si tienes más dudas o deseas consultarnos algo llámanos al 607 99 67 02 o escríbenos a info@persona-psi.com

TRASTORNO BIPOLAR

La vida con trastorno bipolar.

Sergio Saldaña tiene trastorno bipolar. No es un secreto, al contrario. Está seguro de que, si más gente se atreviese a dar el paso de hacerlo público, no existiría el estigma que rodea a su enfermedad. “Sería muy bueno que hubiese más famosos ‘saliendo del armario’, sobre todo en la televisión. Tienen como un grado más de verdad y una capacidad de normalización que yo no tengo”, afirma en una entrevista a Desalambre.

Esa máxima de visibilizar, le ha llevado a crear el blog “Tengo trastorno bipolar” y a publicar un libro(editorial Círculo Rojo) con el mismo título, en cuyas 77 páginas habla de la cotidianeidad de una patología que hace oscilar el estado de ánimo entre la manía, o fase de euforia que puede durar días o meses, y la depresión, caracterizada por la tristeza y la desesperanza. “El caballo de batalla de esta enfermedad, para mí, está en que no sé discernir con certeza cuándo una reacción se debe a mi forma de ser- entendedme: personalidad, carácter..- y cuándo se debe a que se me está yendo miserablemente la pinza”, asegura Saldaña en el libro. Contarlo forma parte de un proyecto vital, de una necesidad de explicar cómo ha logrado convivir con ella todos estos años, “desde el humor y el amor”. 


El relato comienza poco antes de su primera crisis maníaca, con aquellas pequeñas acciones en las que “nadie veía las cosas” como él. “Cuando estás arriba, te crees el rey de la baraja. No necesitaba dormir. Hablaba por los codos. Encadenaba pensamientos a toda velocidad. Me parecía que el mundo, la gente, mis amigos, mi familia… iban a cámara lenta”. Eso, acompañado de un altercado en casa, le llevó por primera vez al hospital, donde los especialistas le recomendaron el internamiento. Estuvo ocho días encerrado, el primer paso para ser consciente de que era algo serio y crónico. “Es un lastre y, hay que decirlo, una putada. No sabes cómo aprenderte la enfermedad. Es muy desconcertante”. Recuerda el día en el que le comunicaron el diagnóstico como la escena de una película. “Solo que no hubo ficción, aquello fue real. Ese momento te marca para toda la vida. Era imposible asimilar lo que me estaba contando, a mí y a mis padres, el señor que había al otro lado de la mesa vestido de blanco. Entré en un estado de duelo y negación”. El paso de los años le ha ayudado a enfrentarla de forma diferente y sobre todo a detectar “los chivatos” que se van encendiendo antes de una crisis.

“Cuento las horas que he dormido las últimas noches. Recuerdo los comentarios que me ha hecho la gente que me importa sobre mi comportamiento en estos días pasados. Y, ahora, los escucho de verdad. Rememoro, intentando ser objetivo, las salidas de madre. Ya no son anécdotas, son síntomas y así debo verlas. Visualizo las consecuencias de las pasadas crisis… Rememoro todos los propósitos que he venido haciendo los meses pasados. Me busco las ganas de pelear por mí, de ser egoísta, de negarme a ser un títere con parkinson y babeante. A partir de aquí… temple. Estoy en el límite, en el filo de la navaja. Si grito que le den por culo a todo, será un vuelta a empezar. Si consigo sujetarme, ni manía, ni hipomanía, ni madre que lo fundó. No he perdido del todo. Yo he sido capaz de sujetarme”. Así describe en su blog cómo evita una crisis maníaca cuando empieza a detectar las primeras señales de alarma.




Puertas cerradas

Sergio Saldaña ha vivido tres internamientos en su vida. “Nunca he esquivado hablar de ello. Es algo que tuve que enfrentar y cuyo recuerdo me ayuda a sobreponerme para no caer de nuevo. Pero una cosa es clara, los amnésicos y la medicación te dejan vacío, te alienan y al salir no eres tú. Siempre he tenido que volver a empezar de cero”, reconoce. Llegó a pasar 21 días interno en su última crisis maníaca. “La etapa del hospital se vive mal porque está asociado a cuando el paciente está peor. Muchos entran involuntariamente porque es la única manera de poner tope a una crisis. Eso hay que entenderlo. Si a uno se le hincha un pie va voluntariamente al médico, mientras que en estos casos, si uno está mal, piensa que es cosa de los demás”, recuerda Eduard Vieta, jefe del servicio de Psiquiatría y Psicología del Hospital Clínic de Barcelona.

Tocar fondo implica volver al punto de partida y en esa subida el apoyo del entorno social es esencial. “Gran parte de los problemas son las consecuencias sociales”, dice Vieta. “La persona que sufre una crisis llega a perder su trabajo y es vista como una vaga que no quiere trabajar”. Está condenada al aislamiento social y la discriminación. “La gente piensa que su comportamiento es un problema sin solución, que se trata de una persona con una conducta desordenada en la que no se puede confiar. Como consecuencia, el estigma aumenta”, asegura José García, asesor científico de la Confederación Española de Agrupaciones de Familiares y Personas con Enfermedad Mental (FEAFES). La familia adquiere entonces un papel relevante. “Es importante su intervención y apoyo hacia la persona enferma, pero también es importante trabajar con ella en el asesoramiento y la formación para disminuir el impacto que la enfermedad puede tener en el seno familiar”, afirma García.
Hay vida más allá

Más allá del trastorno bipolar, Sergio Saldaña ha vivido muchas otras cosas: ha acabado la carrera, ha sacado adelante durante años un negocio familiar, ha terminado unas oposiciones y, ahora, es bibliotecario y padre de un niño de seis meses. “No me siento privilegiado, ni afortunado. Yo no creo en la suerte. Creo en el trabajo que he hecho en momentos muy complejos de mi vida. Lo que sí tengo y no me merezco es el entorno: Lupe, mi pareja, mi familia y mis amigos. Se lo he puesto muy difícil a todos”. Al final del libro, son ellos quienes cuentan cómo es la vida junto a una persona con trastorno bipolar.

En esta enfermedad, el tratamiento, la rutina y la autobservación son imprescindibles. "Puede llevar a la persona a estar alejada de la realidad, pero va y viene, por eso es tan importante que el paciente la asuma. Muchos no lo hacen porque creen que con no pensar en ella es suficiente. Uno tiene más responsabilidad cuando está bien que cuando está mal, porque estando bien es el momento de hacer un esfuerzo por mantenerse y prevenir la crisis”, asegura Eduard Vieta, del Hospital Clínic. El centro estima que casi un millón de personas padece trastorno bipolar en España, aunque el 40% no lo sabe. La enfermedad tiene dos ramas, el tipo I y el tipo II, este último es más difícil de diagnosticar porque las crisis son más atenuadas que en el primer caso. Existe también un alto riesgo de suicidio: se calcula que lo intenta la mitad de las personas diagnosticadas.

“Lo que detectamos día a día es que hay una falta de información entre la población en general. Por ejemplo, hoy todo el mundo sabe qué es el colesterol y que hay que controlarlo, pero en el caso de las enfermedades mentales hay mucho tabú”, señala Vieta. Un desconocimiento que también afecta a los profesionales, principalmente a los de atención primaria. “Los médicos de cabecera tienen que saber de todo, lo que provoca que a veces enfermedades como esta se diagnostiquen como una depresión y no sean tratadas adecuadamente. Hace falta más formación en todos los niveles, también entre los especialistas. Todo es mejorable”.

En el ámbito del tratamiento, si echamos la vista atrás, ha habido una reducción de los efectos secundarios de los medicamentos, pero la atención integral sigue siendo una asignatura pendiente, recuerdan desde la Confederación FEAFES. “Se sabe que existen intervenciones con muy buenos resultados, pero casi siempre se recurre sólo a los psicofármacos. Es necesario que se incorporen otras técnicas psicoterapéuticas y psicosociales que ya han demostrado su eficacia”, reconoce José García. Y ahí, el contexto de crisis está siendo un obstáculo más. “Es clave porque esta enfermedad funciona por intervalos, pero hay que asegurar la continuidad de los cuidados a través de un equipo multidisciplinar. No se puede pensar solo en una consulta cada cierto tiempo, sino en una red de cuidados que con la crisis se ha puesto en peligro”. 

Enfermedades a golpe de titular

Habitualmente, cuando se aborda el tema de las enfermedades mentales, la conversación suele derivar hacia la responsabilidad que tienen los medios de comunicación en la construcción del estigma. “Se echan de menos los códigos de buenas prácticas, que ya existen pero que no se usan. Nadie diría que un señor con colesterol ha matado a otro, mientras que si tiene un trastorno bipolar, sí aparece reseñado en el titular”, recuerda Eduard Vieta. " No podemos definir a las personas por su enfermedad y en ese error suelen caer a menudo los medios". De nuevo emerge la visibilidad como un catalizador para acabar con los tabúes. "Hace falta gente valiente que dé un paso al frente, no solo famosa, que ya sabemos que funciona, también a otros perfiles. Día a día atendemos a personas de alta responsabilidad social que pueden abrir mucho camino de cara a la normalización de las enfermedades mentales y necesitamos que sean conscientes de ello".

Mientras, Sergio Saldaña continúa con la difusión del libro (el 8 de octubre estará en Madrid) con una mezcla de ilusión y cautela. "El éxito nos está desbordando, está teniendo mucha cobertura, pero reconozco que a veces pongo el freno porque cada charla es un riesgo para mi salud. Vaciarse es una carga emocional, pero ver al público contar, abrirse y reconocerse en síntomas que a veces desconocía porque no tienen información... Es emocionante".

Tabaquismo: consejos sobre cómo dejar de fumar

Hay muchas maneras para dejar de fumar. También hay muchos recursos para ayudarle. Sus familiares, amigos y compañeros de trabajo pueden servir de apoyo. Pero para tener éxito, usted en verdad tiene que tener el deseo de dejar de fumar.

La mayoría de las personas que han sido capaces de dejar de fumar exitosamente lo intentaron al menos una vez sin éxito en el pasado. Trate de no ver los intentos pasados de dejar de fumar como fracasos. Véalos como experiencias de aprendizaje.

Dejar de fumar o dejar de usar tabaco libre de humo es difícil, pero cualquiera puede hacerlo.

Conozca qué síntomas debe esperar cuando deje de fumar. Estos se denominan síntomas de abstinencia. Los síntomas comunes incluyen:
Un intenso deseo de nicotina
Ansiedad, tensión, inquietud, frustración o impaciencia
Dificultad para concentrarse
Somnolencia o problemas para dormir
Dolores de cabeza
Incremento del apetito y aumento de peso
Irritabilidad o depresión

La intensidad de los síntomas dependerá de por cuanto tiempo usted fumo. La cantidad de cigarrillos que fumaba también influirá.

¿SE SIENTE LISTO PARA DEJAR DE FUMAR?

Primero fije la fecha para comenzar. Esta es la fecha en la que dejará de fumar por completo. Antes de esa fecha, usted puede comenzar a reducir el consumo de cigarrillo. Recuerde, que no existe un nivel seguro de consumo de tabaco.

Haga una lista de las razones por las cuales usted quiere dejar el tabaco. Incluya los beneficios tanto a corto como a largo plazo.

Identifique los momentos en los que es más propenso a fumar. Por ejemplo, ¿Tiende a fumar cuando está estresado o deprimido? ¿Cuando sale en las noches con amigos? ¿Cuando está tomando café o alcohol? ¿Cuando está aburrido? ¿Cuando está conduciendo? ¿Inmediatamente después de una comida o de tener relaciones sexuales? ¿Durante un descanso en el trabajo? ¿Mientras está viendo televisión o jugando cartas? ¿Cuando está con otros fumadores?

Comunique a todos sus amigos, familia y compañeros de trabajo su plan para dejar de fumar. Infórmeles la fecha en la que lo hará. Puede ayudar el hecho de que ellos sepan por lo que usted va a pasar, sobre todo cuando usted esté malhumorado.

Deshágase de todos sus cigarrillos justo antes de la fecha en la que va a dejar de fumar. Limpie todo lo que huela a humo, como ropa y muebles.

HAGA UN PLAN

Planee lo que va a hacer en lugar de fumar en los momentos en los que es más propenso a hacerlo.

Sea lo más específico posible. Por ejemplo, si en el pasado fumaba mientras tomaba una taza de café, ahora tome té. Es posible que el té no desencadene el deseo por un cigarrillo. O, cuando se sienta estresado, dé un paseo en lugar de fumar un cigarrillo.

Deshágase de los cigarrillos del automóvil. En su lugar coloque galletas o caramelos.

Encuentre actividades que ocupen sus manos y su mente, pero que no sean agotadoras ni engordadoras. Los juegos de computadora, solitario, tejer, coser y hacer crucigramas pueden ayudar.

Si usted normalmente fuma después de comer, encuentre otras formas de finalizar una comida. Coma un pedazo de fruta. Levántese y haga una llamada. Dé un paseo (una buena distracción que también quema calorías).

CAMBIE SU ESTILO DE VIDA

Haga otros cambios en su estilo de vida. Cambie su horario y hábitos diarios. Coma a horas diferentes, o consuma varias comidas pequeñas en lugar de tres grandes. Siéntese en una silla diferente o incluso en una habitación diferente.

Satisfaga sus hábitos orales en formas diferentes. Coma apio u otro refrigerio bajo en calorías. Mastique goma de mascar sin azúcar. Chupe una rama de canela. Finja que fuma utilizando una pajilla en la boca.

Haga más ejercicio. Camine o monte en bicicleta. El ejercicio le ayuda a aliviar las ganas de fumar.

ESTABLEZCA ALGUNAS METAS

Establezca metas para dejar de fumar a corto plazo y recompénsese cuando las logre. Todos los días, ponga en un frasco el dinero que normalmente gasta en cigarrillos. Luego, gaste ese dinero en algo que le guste.

Trate de no pensar en todos los días que le esperan en los que necesitará evitar fumar. Tome las cosas un día a la vez.

Tan solo una fumada o un cigarrillo harán que el deseo por los cigarrillos sea más fuerte. Sin embargo, es normal cometer errores. Así que aun si fumó un cigarrillo, no necesita fumar el próximo.

OTROS CONSEJOS

Inscríbase a un programa para dejar de fumar. Los hospitales, departamentos de salud, centros comunitarios y lugares de trabajo frecuentemente ofrecen programas. Aprenda auto-hipnosis u otras técnicas.

Pregúntele a su proveedor de atención médica sobre medicamentos que le pueden ayudar a dejar la nicotina y el tabaco y que evitan que recaiga. Estos incluyen los parches de nicotina, la goma de mascar, dulces medicados y los aerosoles.

El sitio web de La Sociedad Americana contra el Cancer, Great American Smokeout es un buen recurso.

El sitio web Smokefree.gov también ofrece información y recursos para fumadores. Llamar al 1-800-QUIT-NOW (1-800-784-8669) lo dirigirá a un programa de asesoría telefónica gratuito en su estado.

Ante todo, no se desanime en caso de no ser capaz de dejar de fumar la primera vez. La adicción a la nicotina es un hábito difícil de romper. Intente algo diferente la próxima vez. Desarrolle nuevas estrategias, e inténtelo de nuevo. Para muchas personas, se requiere de varios intentos para finalmente romper el hábito.